No queremos ni pensarlo, pero ya nos queda poquito.
Hoy nos ha tocado madrugar mucho (5am), para poder aprovechar el día en Nikko y Tokio, y eso es lo que hemos hecho, al menos la parte de madrugar.
Taxi hasta la parada del Mt. Fuji y desde allí hasta Tokio, desde donde cogeríamos un shinkansen para Nikko. Pero no ha podido ser, creo ha sido el primer fallo de organización del viaje, y eso nos ha dado un poco de rabia. El viaje hasta Tokio sin problemas, todos durmiendo en el tren, pero a la llegada a Tokio, cuando hemos ido a reservar nuestro billete del shinkansen, resulta que se nos había caducado el "JR Pass" semanal que compramos desde madrid. Lo activamos un domingo, eran 7 días, caducó el sábado.
Y con esa cara de poker, sabiendo que el billete sin el pase costaba 102€ persona ida y vuelta, hemos decidido abandonar el viaje a Nikko y quedarnos a disfrutar en Tokio, que aún teníamos tareas pendientes.
Así que con estas noticias, nos hemos dado una vuelta por el barrio de Ginza, y ya que estabamos allí, hemos buscado el que está valorado como mejor restaurante de sushi, que se encuentra en este barrio, dentro de la estación de metro, bastante rebuscado la verdad. Por desgracia, será porque era domingo, pero estaba cerrado, así que nos hemos tenido que conformar con una foto del cartel. Aún así, que mejor que irnos al mercado de Tsukiji a comer sushi para resarcirnos. Si señores, a resarcirnos comiendo unas piezas increíblemente ricas, que han hecho que la moral subiera un buen trozo, pero por si no estaba repleta, luego nos hemos tomado una vieira, solo por si acaso.
Hemos salido de Tsukiji con bastante energías, y para cuando hemos llegado al hotel (algo que nos ha llevado un paseito mu apañao), ya estabamos lo suficientemente cansados como para darnos una hora de tregua. Cuando se ha acercado la hora de salir, una ducha y a Shibuya, donde habíamos quedado con Patri y Yuki para cenar y despedirnos. La cena ha sido un poco de tempura, que no habíamos probado aún, con udón y acompañantes varios, muy rico, como todo lo comido en Japón.
Y después de una última vuelta por Shibuya iluminada, haciendo fotos mentales de todo y casi poniendonos sentimentales (al menos yo) porque será la última vez hasta dentro de un tiempo indefinido que volvamos, de vuelta a casa antes de que nos cerraran el metro...y a dormir.
Buenas noches desde Tokio, comienza la cuenta atrás.
